¿Cómo trabajan?

Los probióticos tienen tres tipos de acción:

Efecto Barrera

Refuerzan o reconstituyen el efecto barrera de la flora intestinal endógena. Compitiendo por los sitios de adhesión a la mucosa intestinal y por el sustrato necesario para su sobrevivencia, los probióticos se oponen a la implantación de microorganismos patógenos. Tienen una acción antibacteriana directa mediante la producción de bacteriocinas e indirecta mediante la producción de un entorno desfavorable para los microorganismos no deseados.

Estimulación de la inmunidad intestinal y general

Mantención de la función digestiva intestinal

Es Importante saber que el tiempo de sobrevida de los probióticos en el intestino es variable y depende de su origen. Algunos son destruidos rápidamente en el estómago, y en aquellos que logran llegar al intestino, su tiempo de sobrevida depende de su capacidad de adhesión a la pared intestinal. La adhesión en todo caso es sólo temporal. Normalmente, los probióticos son eliminados en pocos días en las heces. La mantención de su efecto necesita un consumo regular.

Algunas preparaciones farmacéuticas presentan microorganismos destruidos por el calor o por irradiación. Serían entonces fragmentos de esos microorganismos (entre ellos sus membranas), los que podrían estimular el sistema inmune.

Sin embargo, mediante su capacidad de adhesión, de interacción con la mucosa, de proliferación y de funciones metabólicas “in vivo”, los microorganismos vivos tienen una mayor capacidad para ejercer funciones probióticas eficaces.

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